martes, 23 de agosto de 2011

TERNURA INFERNAL

Destrona mi herida universal

en los opios navegantes de tu nebulosa.

Nadie tiene el derecho a ser mi esposa.

Soy inservible.

De aquellos hombres que atraviesan sus melancolías

por pantanos sin fertilidad,

despiadadas moralejas sin razón.

La cocaína me corrompe la decencia

en sueños mágicos de una hija que nunca podré tener.

Me cansé de rogarle a esa mujer

que me diera una pequeña,

a quién pueda entregarle la caja de mis secretos.

Fránces se llamará.

Si no puede dármela, sentiré que no valgo nada.

Viene al finalizar del invierno,

viene con mi amigo.

Su fiel compañero sensible.

Espero no corromper mis ternuras

con desgracias soñolientas.

Sería un crímen decir su nombre.

Nunca lo entendería.

Mi herida gangrenada sanará.

Ayer le dije que me suicidaría.

No le mentí.

Me cortaré las venas cuando esté en las nubes.

No me dará una hija.

No me dará un sueño.

Ya nada me da felicidad.

Moriré cuando el poderoso use percing.

Moriré cuando su ternura me deteste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario